Estudio cómo, en grandes organizaciones, los problemas recurrentes dejan de percibirse hasta que una escalada obliga a intervenir.
En entornos complejos y con múltiples proveedores, el trabajo rara vez falla de forma abrupta. Se repite de manera silenciosa entre equipos, colas y organizaciones.
Al estar distribuida, esta repetición permanece invisible. El impacto solo se hace evidente cuando se concentra — a menudo a nivel directivo.
En ese momento, la urgencia sustituye a la comprensión.
Mi trabajo consiste en hacer visible la repetición operativa antes de que la escalada se convierta en la única vía de coordinación.
Para ello observo cómo se gestiona realmente el trabajo bajo presión — en particular, qué soluciones, atajos y resoluciones se reutilizan.
En muchas organizaciones, los mismos problemas se resuelven una y otra vez por personas distintas, en contextos distintos, sin llegar a consolidarse como una preocupación compartida.
El trabajo se adapta a nivel local, pero la organización no.
La reutilización revela estructura. La estructura muestra dónde el sistema ya está aprendiendo — y dónde la dirección aún no está viendo.
No rediseño procesos.
No implanto frameworks o marcos de trabajo.
No optimizo indicadores.
No evalúo proveedores ni equipos.
Observo los sistemas tal como se comportan.
Los encargos son breves y de carácter estrictamente observacional.
Suelen durar entre cuatro y seis semanas, centrados en una parte limitada de la demanda operativa entrante.
El resultado no es un plan, sino una visión más clara de qué problemas se repiten, desde cuándo existen y en qué momento se vuelven inevitables.
Si esto le resulta reconocible, puede contactarme aquí.